lunes 26 de junio de 2006

De X-Men y Gambit.

Recuerdo que la primera vez que me dí cuenta de que los X-Men existían fue cuando jugué una de esas máquinas de videojuegos enormes que tenían un par de monitores juntos en lugar de uno solo y en los que podían jugar varias personas al mismo tiempo, como aquellas inolvidables máquinas de las tortugas ninja.

Sin embargo, cuando realmente me interesaron estos personajes fue con la serie de televisión que trasmitieron en Azteca 7. Todas las tardes me ponía enfrente del televisor y disfrutaba de las aventuras de los hombres X. Era de esos dibujos animados que me gustaban mucho porque tenían una historia que seguir y sufría cuando me perdía un episodio porque sabía que seguramente algo interesantehabía pasado y yo no me había enterado. Me encantaba.

Gambit
El verdadero nombre de Gambit es Remy LeBeau.

A casi todos mis amigos en la primaria les gustaba también el programa. En alguna ocasión decidimos jugar a que eramos los X-Men. Era mi primer año en esa primaria y segú supe, antés ya habían jugado a ser los Caballeros de Zodiaco. Con esto me refiero a que cada vez que tenían oportunidad entraban en el papel del caballero que les había tocado ser y jugaban. Digo que les había tocado por que creo que nadie quería ser Shun de Andrómeda, por aquello de que era medio jotito.

Y esta vez también llegué tarde el día de repartir personajes de los X-Men. Ya se había llevado a mis dos favoritos: Wolverine y Gambit. Alguién más agarro a Beast y por alguna razón me tocó ser Cyclops. Aclaro, en ese entonces yo no usaba lentes, así que la verdad ni siquiera por eso me quedaba bien el personaje. Ni modo.

Lógico, nadie escogió ser Storm, Jubilee o Rogue por aquello de que eramos puros niños jugando y esos personajes son femeninos. Pero ahora que lo pienso no sé porqué fue eso. Cuando se puso de moda Sailor Moon unos niños de mi salón se ponían a jugar a que eran los personajes de esa caricatura. Bueno, un par de ellos eran medio jotones, pero bueno.
Gambit
Gambit, del Clan de Ladrones de Nueva Orleans, estuvo casado con Bella Donna Bodreaux, del clan de Asesinos. ¿Suena confuso? Lo es.

Salto al presente. Este fin de semana finalmente hice que funcionara el juego "Marvel vs Capcom" en mi computadora y no he parado de jugar en todo mi tiempo libre. Es irresistible para mi, eso de armar un equipo conformado por Gambit y Wolverine o Spiderman hace que mi niño interior se ponga de fiesta. Además me ha recordado lo padre que es Gambit. Con su dialécto cajún, sus cartas explosivas, su gabardina y su bastón. Todo el paquete.

Este juego, además de divertirme mucho, me ha traido todos estos recuerdos. Eso y la vez que se me arruinaron mis comics de los X-Men porque les cayó gelatina derretida encima y ya no me dieron ganas de seguir comprandolos por eso. Me acuerdo que me puse muy triste, porque generalmente usaba mi domingo para comprarlos, no me daban mucho, así que en realidad tenía que ahorrar para poder conseguirlos.
Photobucket - Video and Image Hosting
Para los que no lo conocen, así se ve "Marvel vs Capcom"

Y además de los recuerdos la canción de Gambit en "Marvel vs Capcom" esta muy pegajosa. Tanto que me decidí a hacer un pequeño cover de ella. Espero que funcione la cosa esta de Castpost y me dicen que opinan de como quedó.



En fin, seguiré jugando, que es precisamente una de las razones por las que no he escrito nada en este blog, ni en el otro, ni he comentado en los blogs que siempre visito. Eso y mi insomnio.


Escuchando...
Sasha - Requiem

miércoles 21 de junio de 2006

El servicio social

Desde la semana pasada terminé el semestre en mi escuela. El sexto, y solo me hacen falta dos para terminar con mi carrera. En general, no me fue tan mal como yo me esperaba. Claro que se va a ver un poco mal que este semestre haya sacado ocho en casi todas las materias mientras que en el anterior salí con un promedio general de diez (uy si, a presumir.) Y aunque es cierto que mis clases regulares terminaron, no puedo decir que estoy de vacaciones todavia.

A estas alturas de mi carrera ya es hora de que me ponga a hacer mi servicio social. Pude haber comenzado a hacer prácticas que quizás me contarían para mi servicio desde el semestre pasado, pero por cuestiones de tiempo y no sentirme satisfecho con lo que me ofrecía el programa en el que quería meterme, no hice nada.

En ese programa, Escuelas Saludables, nos prometieron que el tiempo que estuvieramos allí contaría para el servicio ya que hay que cumplir con 480 horas de actividad. Ya estando en las capacitaciones, como al tercer día, nos informan que no, que lo estaríamos haciendo por amor al arte. Y la verdad no. Por el momento no estoy en la posición de andar trabajando por puro gusto.

Jabba
Suena cruel, pero en uno de los programas conocimos a una señora que se parecia a este personaje.

Después, algunos meses atrás, de nuevo hubo la oportunidad de escoger un programa para empezar con el servicio social. Hubo uno que nos ofreció la encargada de difundir todos esos programas que consistía en campamentos con jóvenes. En ese nosotros, como estudiantes, tendríamos labores de apoyo y además andaríamos promoviendo los campamentos.

El problema que hubo ahí fue que la que estaba encargada de ese programa era la misma que esta a cargo del proyecto de Escuelas Saludables. Además de que ya tenía mala impresión de que me había salido junto con un amigo de ese programa, teníamos que hacer una entrevista con ella y bueno, no salió nada de allí tampoco.

Así como estábamos, un poco desanimados por el rechazo, se nos ofreció otro programa. Esta vez en una casa hogar de aquí de Morelia. Tendríamos que apoyar a los niños de allí con sus tareas y darles el apoyo psicopedagógico que fuera posible. A este programa nos apuntamos todos "los fresas" más la novia de un amigo y otra compañera nuestra. Por cierto, no somos fresas (creo), pero se supone que por allí así nos dicen y no me explico porqué.
Un enorme fresa
No soy fresa, ¿ok?

A final de cuentas en ese programa teníamos que hacer todo, desde la planeación más básica hasta hacer el material que usaríamos. El asunto se puso muy pesado de trabajo previo a que fuéramos a la casa hogar y los encargados de allí no se pusieron en contacto con nosotros. Y bueno, tampoco se hizo nada allí. Lo que sí es que pasamos varias peripecias, las cuales después contaré porque necesito sacar mis traumas.

Y así, finalmente, llegamos todos menos la compañero que se nos agregó la última vez, a este último programa, Creciendo Juntos. Esta vez ya no nos rebotaron de una manera espectacular ni nos pusieron peros para entrar. Es más, hasta nos están dando un taller de como hacer intervenciones en situaciones de crisis sin costo alguno. Por esa razón es que aún no estoy de vacaciones. Esta semana y la siguiente estaré llendo en las mañanas a ese taller, que por cierto, hasta el momento me ha gustado mucho. Aunque digan que por allí tambien esta mi doble moreno en el taller.

Por el momento, creo que mejor ma cambio de ropa. Huelo a café. ¿Porqué?
Estaba en la cafetería de la escuela viendo el fútbol y al mismo tiempo tomándome una taza de café cuando alguién me preguntó algo de repente...
Una taza y granos de café
Ojalá que llueva café...

Desafortunadamente, estaba tan concentrado en el partido que segui dando un sorbo a mi taza de café mientras contestaba a la pregunta que me hicieron. El café cayó sobre mi ropa y he estado el resto del día así. El taller aun no comenzaba y tuve que entrar como estaba, con una enorme mancha café sobre mi playera blanca. Peor aun, tuve que pasar al frente del grupo del taller a exponer. Viendome y oliendo así. Por suerte todo mundo fue muy amable y nadie me preguntó acerca de la mancha, aunque lo que se hayan imaginado no lo sé. Supongo que creen que vivo en la miseria o que no puedo ni siquiera lavar mi ropa.

Valiosa lección. Jamás me interrumpan cuando estoy viendo el fútbol.

Escuchando...
Gouryella - Tenshi

domingo 18 de junio de 2006

Busquedas

La luz de la mañana era muy tenue todavía. Los encargados del aseo del edificio empezaban perezosamente con sus labores. El día anterior había sido muy activo y muchos jóvenes nuevos habían estado allí, dejando a su paso el desorden característico de su edad.
Mauro no le prestó mucha atención a un intendente, ya entrado en años, que lo saludó. Se limíto a contestarle el saludo con asintiendo casi automáticamente. Su mente estaba fija en su jovén voluntario y pocas ideas más tenían espacio dentro de su cabeza.
Con un paso apresurado pero firme, bajó por las escaleras que lo llevarían a las celdas donde se concontraban todos los voluntarios. El título de celdas jamás le agradó a Mauro, los jóvenes allí no eran prisioneros, estaban allí por su propía voluntad, razonaba. Sin embargo, todos su compañeros las llamaban así y él terminó por adoptar ese nombre también, aunque en el fondo veía a las celdas más como laboratorios mal equipados que como habitaciones de confinamiento.
Mauro avanzó por los pasillos del sótano, si es que era posible llamarle así a una estructura tan grande, hasta llegar a la puerta número 16. Descolgó la bata blanca que se encontraba en un perchero a un lado de la entrada -él la había dejado allí para ahorrar tiempo- y sacó del bolsillo de su pantalón la llave de la puerta. Se puso la bata, tomó aliento y entró.


***

Ricardo pensó en consultar su reloj para saber cuanto tiempo llevaba buscando a Sara, aunque, incluso sin tener que hacerlo, estaba seguro de que habían pasado horas. Desafortunadamente, al voltear hacia su muñeca se percató de que no llevaba puesto ningún reloj.
"Necesito dormir." pensó. Tenía razón, el cansancio empezaba a hacer que su mente le jugara pequeñas bromas como esa.
Después de organizar un poco sus ideas, Ricardo decidió que sería mejor regresar a su automovil. Probablemente Sara regresaría allí. De cualquier forma, si no la había encontrado después de varias horas, sería difícil que la encontrara ahora, con su cuerpo desgastado y su mente un poco menos lúcida que habitualmente.
"Además," añadió Ricardo a sus conjeturas, "si no la encuentro ahora, Sachi me ayudará a encontrarla, donde quiera que esté."
Ricardo se llevo una mano al rostro en señal de frustración al darse cuenta que, en realidad, encontrar a Sara no requería en lo absoluto que él estuviera buscándola en la calle a altas horas de la noche.
"Definitivamente necesito dormir. Cuanto antes, mejor," pensó, y se dirigió, cabizbajo, hacía su automovil.

***

La cabeza del voluntario de la celda 16 había sido ajustada con varios listones al respaldo de su asiento de modo que su cara daba de frente a la de Mauro, que se encontraba sentado en la silla de siempre, enfrente del joven. Un método un tanto imrpovisado, pero satisfacía las especificaciones que había Mauro.
No es que el joven fuera todavia capaz de verlo, nadie estaba seguro de que pudiera hacerlo, pero Mauro detestaba tener que ver la cabeza casi colgando cuando se entrevistaba con él. Le parecia una innecesaria falta de respeto a su jerarquia como iluminado.
"Vamos," dijo Mauro, imperativo. "¿Qué pasa? ¿Por qué no empiezas con tu jueguito? ¿Esperas que haya más gente viéndonos?"
"No es un juego," contestó el joven, con una voz seca y muy tenue.
"¿Entonces qué es?"
"Una oración. Aunque esperaba que usted ya lo supiera."
Mauro sonrió.
"No me vengas con eso. Si creyeras en la oración no hubieras venido aquí en primer lugar."
"Sé que he cometido errores. Venir aquí fue uno de ellos."
Mauro se rió.
"Al contrario. Venir aquí ha sido el único acierto que has tenido en tu existencia. ¿Te das cuenta de lo cerca que estas de llegar al otro lado?"
En el maltratado rostro del joven se dibujó con dificultad una expresión de tristeza.
"Yo no quiero eso. No viví correctamente, pero al menos quiero morir con dignidad. Quiero que mi alma descanse en paz"
"Temo que no puedo permitir eso. Eres mi boleto de entrada al otro lado y no voy a desperdiciar esta oportunidad. Puedes orar todo lo que quieras, pero tu... alma no descansará jamás," dijo Mauro, poniendo un énfasis burlon en la palabra 'alma'.
El joven no dijo nada. Después de unos instantes de silencio, reanudo su oración.
"Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno; porque tú estarás conmigo: Tu vara y tu cayado me infundirán aliento."
Mauro se levantó de su silla y abandonó la celda. Había averiguado que era lo que le pasaba al voluntario de la celda 16 y eso era todo lo que le importaba.

***

Ricardo pasó por la misma calle por segunda vez. La ocasión anterior dió vuelta en la dirección equivocada y llegó a un lugar en el que no recordaba haber estado antes. En poco le ayudaba que el nombre de la calle apenas y fuera visible con la escasa iluminación que proporcionaba la luz del alumbrado público.
Estaba seguro que ahora debía ir hacia la izquierda y eso hizo.
"Si no me equivoco, si sigo por aquí llegaré justo a donde dejé mi auto." pensó.
Los ojos le pesaban cada vez más y empezó a considerar como haría para conducir de regreso a su casa en ese estado. Podría quedarse dormido en el auto, hasta el momento esas calles le parecían muy seguras. Nadie lo había detenido para pedirle algunas monedas ni había visto rondar a ningún grupito de vagos, así que posiblemente no correría peligro si se quedaba a pasar la noche allí.
Desafortunadamente, sus ilusiones de seguridad se vinieron abajo al ver a una figura en la oscuridad tratando de abrir su auto.
"¿Ahora qué?" pensó. Lidiar con ladrones de autos no era en lo absoluto la especialidad de Ricardo. Intentó pensar en un plan para salvar su vehículo, pero se encontró con el obstaculo de que sus ideas estaban muy lentas por la necesidad de sueño de su cuerpo.
Ricardo se quedó parado considerando las opciones que tenía a la mano. Justo cuando algo se le estaba ocurriendo, la figura que estaba tratando de robar su auto volteó en dirección.
"Oh no." pensó Ricardo. La persona dejo de prestarle atención al auto y comenzó a caminar en su dirección.
Ricardo consideró la siempre heroica opción de huir gritando como una nena, pero, en cuanto la persona que venia en su dirección pasó debajo de la luz de un poste, abandonó ese plan inmediatamente. Podría reconocer ese cabello en cualquier parte.
Era Sara, aunque menos brillante que la última vez que la había visto.


Previamente...

viernes 16 de junio de 2006

Quién es quién - 1

Si han estado leyendo este blog por algún tiempo quizás ya hayan notado que cada domingo he estado publicando capítulos de una historia a la cual todavia no le pongo nombre. Sin haber realmente tenido la intención de que así fuera, publicar algo los fines de semana me ha ayudado bastante a distraerme un poco de mis presiones de modo creativo, o al menos así lo veo yo.

Y como hace un buen tiempo que no escribo una entrada enorme, eso es lo que haré hoy. Para quienes se toman el tiempo de leer lo que escribo los domingos les servirá para entender la historia si es que llegó al temido momento en que haga de la linea narrativa algo muy complejo, sacando a relucir la influencia que tengo de leer los comics de Marvel.

Precisamente también de eso quiero hablar, de las influencias que para algunos seguro ya son evidentes en lo que llevo escrito. Esta va a ser una entrada larga porque trataré de abarcar lo más que pueda (y recuerde) de un par de personajes que he venido presentando. Sobre todo algunos detalles del 'background' de cada uno de ellos que de otro modo no podría meter dentro de la narrativa. Por supuesto, comenzaré con Sara, la protagonista, y continuare con Ricardo, su fiel patiño. Eventualmente pondré los demás.

Sara
Con 19 años de edad, es la menor de dos hermanas. Al momento de que sus habilidades se manifestaran tenía 18 años y llevaba poco tiempo de haber ingresado a la universidad de su ciudad para estudiar la carrera de química famacobióloga.

Ella hubiera deseado haber podido estudiar en otra escuela, al igual que la inmensa mayoría de sus amigos del bachillerato, pero sus posibilidades económicas se lo impidieron. Aun más teniendo en cuenta que su familia estaba pagando las colegiaturas de Nina, su hermana mayor, y que Sara no se había caracterizado por ser una estudiante sobresaliente. Esto causó mucha fricción entre Sara y su padre, con el cual de por si jamás se había llevado bien. Las acusaciones de toda la vida, que sí solo a Nina apoyan, que creen que Sara es la oveja negra y todas esas cosas.

Rogue, X-Men Evolution
Los poderes de Rogue siempre me han parecido interesantes, principalmente por el conflicto que le causa no poder tocar a otras personas.


Su relación con Benjamín tambien se vió un poco afectada. Ellos se habían conocido y empezaron a salir juntos en la preparatoria, sin embargo, ahora Ben estaba en otra escuela estudiando Economía y cada vez tenía menos tiempo para estar con Sara. Su relación ha durado mucho tiempo por la paciencia que Ben le tiene a Sara, incluso llegando a desesperarla por ser tan tranquilo en su modo de ser.

En general, Sara había tenido lo que se puede considerar 'una vida normal.' Con todos los problemas que cualquier persona de sus edad afronta, con el pequeño agravante de la situación económica menos que ideal de su familia. A pesar de ese inconveniente, el caracter fuerte de Sara le había facilitado salir adelante sin sentirse nunca particularmente 'hecha menos' por los demás. El lado negativo de su temperamento es que le complicaba hacerse de nuevos amigos, pues mucha gente tendía a verla como demasiado impulsiva.

Su hermana confía mucho en ella y cree que tiene un enorme potencial que no ha sabido aprovechar por la falta de confianza de sus padres. Constantemente intercede por ella y ambas se llevan muy bien, aunque Sara se sienta ocasionalmente como muy poco cuando se compara con su hermana mayor.
Jubilee
Jubilee, al menos en la serie animada de los X-Men de los 90, funcionaba siempre como la hermana menor de los demás, apenas aprendiendo sobre sí misma.

Para imaginarme a Sara la único que hice fue hacer una especie de collage entre los héroes que más me agradan. Y del aspecto físico, creo que necesitaría la ayuda del aguién que pueda dibujar para eso. Tengo una idea clara de como quiero que se vea Sara, con todo y su cabello.

Sara en encuentra en Ricardo una persona en quien confiar, pues no obstante las diferencias económicas entre ambos, él jamás ha hecho mención de ese hecho y la trata muy bien. Cree que Ricardo quizás la trata así porque él se ve a si mismo de una forma similar en la que ella lo hace.

Ah, además Sara es muy aficionada a ver televisión y a jugar voleibol, incluso llegó a ser parte del equipo de voleibol de su escuela.

Ricardo

El fiel patiño de Sara, o por lo menos, así se ve a sí mismo desde que la encontró.

A sus 26 años, aun trata de solucionar muchos pendientes en su vida. Abandonó la escuela después de su segundo año en la universidad y desde entonces ha estado trabajando como asistente, secretario en cualquier puesto que se le ha podido acomodar en el despacho jurídico de un tio suyo.

La familia de Ricardo, a diferencia de la de Sara, esta muy bien acomodada económicamente. Esto le ha permitido vivir holgadamente a pesar de lo poco remunerado que pudiera parecer su trabajo. Su madre y su tio se han encargado de facilitarle la vida lo más que han podido. Su padre, un abogado de cierto renombre, ha pasado la mayor parte de la vida de Ricardo litigando fuera de la ciudad como para estar en contacto cercabo con lo que ocurre con su único hijo, a pesar de que siempre ha estado muy preocupado por él y siempre hace lo posible por apoyarlo.
Powerpuff Girls
La familia, no importa como sea, es una determinante en el desarrollo de cualquier persona.

En realidad, a Ricardo no le importa mucho si su padre esta con él o no. Durante su infancia pudo ver cómo su madre era maltratada por su padre en numerosas ocasiones. Desafortunadamente para él, dentro de su cabeza, Ricardo siente remordimiento por no haber sido capaz de ayudar a su madre. Al mismo tiempo, siente culpa por odiar en secreto a su padre, ya que a pesar de su ausencias, los pocos momentos que pasó con él le dejaron muy buenos recuerdos y salvo por los episodios de violencia que presenció, lo considera un buen padre.

Ricardo nunca fue capaz de llevarse bien con otros jóvenes de su mismo ambiente social. Constantemente entraba en conflicto con ellos puesto que no lograba aceptar muchas de sus conductas al considerarlas como inapropiadas. Parte de lo que causó que abandonará la universidad en que estudiaba fue esa incapacidad de relacionarse con sus compañeros. Además de que su habilidad empezaba a manifestarse.

Andar diciendo que la gente brillaba lo llevo directo con el psicólogo, quien posteriormente le diagnóstico como afectado por una psicosis y recomendó canalizarlo con un psiquitra para ponerlo bajo tratamiento médico. La madre de Ricardo ignoró estas indicaciones, aunque él empezó a considerar que realmente estaba perdiendo el contacto con la realidad, y decidió aislarse por su cuenta.
Vegeta y Goku, DBZ
El aura que brillaba alrededor de los personajes era uno de los aspectos visuales que más sobresalían de Dragon Ball Z.

En sus visitas al psicólogo se contró con un señor que le creyó y fue quien lo introdujo al culto y lo presentó con Sachi. Dentro del culto se hizo de algunos amigos, pero tampoco se sintió del todo como con ellos. Muchas de las cosas que creen los miembros del culto le parecen a Ricardo como 'verdaderos delirios, no como los míos' y hace sólo lo mínimo para mantenerse dentro de ese grupo. Con su caracter indeciso y un tanto nervioso, ha evitado que los demás le presten mucha atención, aunque Sachi parece estar muy interesada en él.

Ricardo gusta mucho de ver películas y leer libros y generalmente pasa su tiempo libre en su casa. Encontrarse con Sara le cambió mucho su rutina y realmente no sabe muy bien que hacer con su nueva situación.

Índice
Para una más fácil referencia, aquí puse un pequeño índice y posteriormente veré el modo de que se vea más bonito. Si alguien por allí quiere ayudarme con dibujos e ilustraciones, hágamelo saber, me encantaría poder trabajar con alguién más y todo.

Posteriormente continuaré con los demás personajes. Estas entradas quedan muy largas y meter demasiado material las alargaría excesivamente.

Introducción - Sara
1 - No es tan malo
2 - Muy cerca
3 - Se hace lo que se puede
Capítulo I - Sara y Ricardo
Capítulo II - Sachi
Capítulo III - Abuela
Capítulo IV - Familiaridades
Capítulo V - Miradas


Escuchando...
The Rolling Stones - Wild Horses

domingo 11 de junio de 2006

Miradas

Ben dirigio sus ojos directamente hacia los de Sara, expectante. Ella correspondió a su mirada, todavia incapaz de decir algo. En cualquier otra circunstancia Ben hubiera sido capaz de leer en los ojos de Sara lo que ella estaba pensando, incluso lo que sentía, pero en esta ocasión no pudo hacerlo. Sólo pudo ver en ella una confusión de emociones tratando de salir al mismo tiempo.

Marco intuyó rápidamente lo que ocurría. No había pasado tanto tiempo con su amigo para no saber quién era la jovén que estaba enfrente de él.
"Señoras," dijo cortésmente, dirigiendose a Guadalupe y Esperanza, "parece que estos muchachos tienen que hablar. Será salgamos un momento para que esten solos."
"Pero yo quiero quedarme a ver que dicen." Replicó Guadalupe.
Esperanza, un tanto avergonzada por el comportamiento de su amiga, dejo escapar un suspiro, y sin decir nada la llevó casi a empujones hacia afuera de la casa.

Los jóvenes se quedaron solos, sin decir nada.Ben se acercó a Sara hasta estar a solo un par de pasos de distancia de ella. Sara agachó la mirada al sentirlo tan cerca.
"Y bien. ¿No hay nada que quieras decirme, pequeña?" dijo finalmente Ben. Sus voz era serena y cálida, tal y como la recordaba Sara.
No era el reclamo que ella esperaba. Después de todo, por ella es que él estaba muerto y saberlo le causaba una enorme culpa. Sin embargo, las palabras de Ben no la hicieron sentir menos culpable.
También sentía que el jovén que tenía enfrente de ella era el mismo que ella amaba. Sentir esto tomó a Sara por sorpresa. En el todo el tiempo que había pasado desde la última que había visto a Ben, al menos el tiempo del que ella estaba consciente, no había tenido tiempo de pensar en ello.
A pesar de todo, en ese momento sólo había una cosa que estaba segura que quería decirle.
"Ben," dijo ella, casi murmurando, "lo siento."


***



"Oiga, amigo. ¿Me escucha?"
"Sí... creo que sí." Contestó Ricardo al sentirse sacudido por el hombre que le estaba haciendo la pregunta.
"Gracias a Dios. Pensé que tendría que hablarle a una ambulancia. ¿Qué le pasó? ¿Está bien?"
"Una pregunta a la vez," contestó Ricardo al tiempo que trataba de ponerse en pie, "Mejor dicho. ¿Qué?"
El hombre que lo interrogaba le contó a ricardo que lo había sacado del auto después de haber estado tocando el claxón durante un largo tiempo. A decir verdad, el hombre había bajado de su automovil y se había dirigido al de Ricardo con la intención de romperle la cara por estar obstruyendo el tráfico.
Por la hora que era la luz no era suficiente para que el hombre se hubiera dado cuenta que no había nadie sentado en el asiento del conductor. El enojado automovilista lo notó cuando llegó a la ventanilla de ese lado repartiendo insultos a diestra y siniestra.
Sus intenciones de romperle la cara cambiaron rápidamente a otras más altruistas al ver al conductor del auto estacionado, aparentemente inconsciente, tendido sobre los asientos delanteros.
Ricardo escuchó la historia del hombre, le agradeció su ayuda, asegurandole que estaría bien y que no había necesidad de llamar a los paramédicos ni nada parecido.
"¿Está seguro, amigo?"
"Sí. Muy seguro... Por cierto, ¿no habrá visto a una jovén salir de mi auto?" preguntó Ricardo, al recordar que cómo es que había terminado inconsciente.
"No, amigo, ¿Qué? ¿A poco su novia fue la que lo dejó así?" contestó burlón el hombre.
"No... No. Olvidelo. Gracias de nuevo."
El hombre se despidió de Ricardo y abordó su automovil. Ricardo vio como el automovilista que lo había ayudado fácilmente se cambiaba de carril a aquel que no estaba obstruyendo su auto y continuaba con su camino.
"Dios mio, " pensó, al darse cuenta de que su auto no era un obstáculo en lo absoluto. "Pero bien. ¿Y ahora? ¿Dónde se metió Sara?"
Ricardo subió a su auto y busco donde estacionarlo, con un poco de suerte Sara estaría cerca.

***

"Lo sé, pequeña. No tienes porqué decirlo."
"Siempre diciéndome lo que debo hacer, ¿Cierto?"
Ben sonrió. Había hecho exactamente lo que tantas veces Sará le había reclamado. Y como siempre, la voz de ella dejaba oir un enojo al que ya se había acostumbrado.
"Dejame que te diga lo que yo quiera," continuó Sara, "Y lo que quiero decirte es que lo siento."
"Disculpa. No quise hacerlo."
"No te preocupes. No es nada. Sobre todo si consideramos las circunstancias."
"Quizás tengas razón, pequeña. De cualquier modo, sigo creyendo que no tienes porqué disculparte."
Sara sintió algo al oir a Ben, como si una mano aplastara su pecho. Aun no se atrevia a ver a Ben a los ojos de nuevo.
"Claro que tengó porqué. Por mi es que estás... pues... así."
"¿Muerto?"
"Sí. Eso."
Ben sonrió de nuevo, tratando de que Sara se calmara un poco.
"No te preocupes, con el tiempo te acostumbras. Como a todo en la vida. Además, tu estás igual que yo."
Sara levantó la mirada al recordar su aspecto.
"Pues, hace un rato no estaba así."
"Entonces, ¿acabas de morir?" preguntó Ben, sorprendido.
"No. No he muerto. No recuerdo haberlo hecho."
Ben se quedó desconcertado. En el rostro de Sara la confusión era más notoria que nunca.
Un viejo impulso se disparó dentro de él y, casi sin darse cuenta, tocó con sus dedos la mejilla de Sara. Sintió, por primera vez en mucho tiempo, el calor de un cuerpo vivo.
Se hubiera detenido un poco más disfrutar esa sensación, pero algo llamó su atención.
"Sara, pequeña. Algo pasa contigo."
"Sí, ya sé. Y no, no sé que es."
"No, me refiero a que algo esta pasando contigo, justo ahora." Los ojos de Ben estaban tan abiertos como les era posible estarlo.
Sara volteo hacia sí misma. Empezaba a brillar de nuevo.
"¿Ahora qué?" pensó en voz alta Sara.
Su cuerpo brillaba más de lo que recordaba y a cada instante la intensidad de su brillo aumentaba.
Ben retrocedió, el brillo era muy intenso, casi cegador. Cubrió sus ojos mientras aun retrocedía, e incluso así, con su manos sobre sus ojos, el brillo de Sara llegaba directamente a sus ojos.
Súbitamente, el brillo se detuvo. Ben abrió su ojos y vio a Sara.
Estaba diferente a como estaba hacía apenas unos instantes. Pero la forma en que se veía le era más familiar que la anterior.
"¡Al fin!" Exclamó Sara, quien aun estaba viendose a sí misma. Una sonrisa se dibujo en su rostro. "No más brillo, no más verme como un muerto. ¡Al fin me veo como siempre!"


domingo 4 de junio de 2006

Familaridades

La voz del jovén fue lo único que se escucho en la celda. Su voz, muy tenue, como si fuera un susurro, era lo único que se podía escuchar.
"Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno; porque tú estarás conmigo: Tu vara y tu cayado me infundirán aliento."
Mauro, sentado enfrente de él, observaba. Su mirada atenta a cualquier detalle que le diera alguna respuesta de que era lo que le pasaba a su jovén voluntario.
¿Porqué repetía esa frase? ¿Porqué ahora?
Habían pasado días desde la última vez que había escuchado al jovén hablar. Mauro asumió que el cuerpo de su voluntario había dejado de tener la fuerza suficiente para poder pronunciar alguna palabra; sin embargo, desde esa mañana el joven había vuelto a hablar, aunque únicamente repetía la misma frase.

Después de un momento de silencio, la voz del jovén se escuchó de nuevo.
"Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno; porque tú estarás conmigo: Tu vara y tu cayado me infundirán aliento."
Mauro se levanto de su silla y salió de la celda. Las respuestas que buscaba tardarían en llegar.

***

La noche había por completo y las calles se encontraban solas, con la escepción de algún transeunte solitario. Sara de algún modo se sentía más tranquila así. No sabía que esperar, había pasado de ser muy llamativa con un brillo a su alrededor a ser más bien transparente, al igual que su abuela.

"¿Qué pasa, jovencita?" preguntó Esperanza, notando que Sara parecía muy sorpendida por su apariencia.
"Es que... Ustedes se dieron cuenta. Yo no me veía así. No es que me encantara andar brillando por allí. Pero esto es diferente."
"¿Estas segura de que no te moriste hace poco?" preguntó Guadalupe.
"¡Guadalupe, por dios! Ten consideración con tu nieta. Morir no es cosa fácil"
"Ay, Esperanza. Tarde que temprano va tener que hacerse a la idea."
"Pues sí. Eso sí," dijo Esperanza, "Aunque hay una manera fácil de que salgamos de dudas. Dime, jovencita, ¿Te acuerdas cómo moriste?"
Sara escuchaba con incredulidad como las mujeres hablaban de que podría estar muerta con tanta naturalidad. De cualquier modo, se puso a recordar lo que había pasado en los minutos anteriores, tratando de ubicar todo lo que le había ocurrido. Si eso la ayudaba a saber que era lo que le estaba pasando ahora no veía motivo para no hacerlo.
Pero no, definitivamente no recordaba haber muerto.
"No recuerdo. Si morí, no me di cuenta." Contestó después de repasar una vez más sus recuerdos recientes.
"!Eso es¡" Exclamó su abuela entusiasmada, "!Eso es muy raro!"
"Parece que la muerte no le quitó lo senil," pensó Sara al darse cuenta que su abuela era tal como la recordaba, "ni tampoco lo payasa."
"Mira, jovencita," dijo Esperanza, un poco avergonzada de la reacción de su amiga, " ibamos en camino de ver a un amigo nuestro que dice que ha visto a alguién como tú. Digo, alguién con tus señas. Si quieres ven con nosotras, de todos modos, si estas muerta no tendrás muchas otras cosas que hacer."
Sara consideró sus opciones. Podría regresar con Ricardo, pero él jamás le dijo que podía ver gente muerta, así que eso no le ayudaría en nada. Podría ir por su cuenta, ¿pero a dónde? Ir con su abuela era lo más sensato.
Aceptó la invitación y las tres se pusieron en camino.

***

Sara, Esperanza y Guadalupe caminaron juntas conversando. Hablaron de lo que había contencido en la vida de la jovén yde lo que había pasado durante el tiempo muertas de las dos mujeres.
La abuela de Sara le contó de lo aburrido que era estar muerto.
"Las cosas pasan y tu solo las ves. No puedes hacer nada para cambiarlas." le dijo, "Más que cualquier otra cosa, la diferencia de estar vivo o muerto es esa."
Esperanza habló de cómo había conocido a Guadalupe ya estando muerta. El relato no tuvo mucho de emocionante. Al igual que muchas otras personas muertas, se habían encontrado por accidente un día y conversaron. Ambas tenían muchas cosas en común y rápidamente se hicieron buenas amigas.
Sara, por su parte, les contó de lo que había pasado en los últimos años en sus vida. De su familia, de su escuela, de sus amigos y de su novio Benjamín. Sin embargo, se guardo para sí los suscesos recientes de su vida. Si hablaba con ellas de todo lo que le había ocurrido en lo último meses su abuela y Esperanza seguramente tendrían muchas preguntas que ella no podría responderles.
Además, decirle a su abuela que había dejado en silla de ruedas a su hermana y matado a su novio no le pareció buena idea. "Quizás se lo tome a mal," pensó Sara.

"Llegamos," dijo Esperanza mientras se detenia enfrente de una casa que parecía estar abandonada y a medio derrumbar.
"¿Qué clase de persona podría vivir allí?" preguntó Sara.
"Jovencita, 'vivir' quizás no sea la palabra adecuada," contestó alegremente Esperanza.
Guadalupe abrió la puerta e indico a sus acompañantes que la siguieran. Sara y Esperanza entraron detras de ella a través de la puerta que era más ornamental que útil por lo destruida que estaba.
Dentro de la casa se escuchaba la conversación de dos hombres.
"Esa voz se me hace familiar," penso en voz alta Sara mientras se acercaba a la fuente de la conversación.

***
Marco interrumpió la conversación al escuchar pasos.
"Alguién llegó. Será mejor que vea quienes son," dijo mientras se levantaba en dirección a la entrada.
"De acuerdo, te espero," respondió su compañero.
El compañero de Marco pudo escuchar como Marco le daba la bienvenida a lo que parecía ser un grupo de mujeres.
"Parece que son Guadalupe y Esperanza. Había pasado un rato desde la última vez que vienieron," pensó.
Había otra voz que no era de Marco ni de las Guadalupe ni Esperanza.
"Esa voz se me hace familiar," pensó, tratando de ubicar donde la había escuchado antes.
No tardó en averiguarlo, el grupo de mujeres, acompañadas por Marco, entró a la habitación. La mirada de Benjamín se dirigió inmediatamente a la más jovén de las tres mujeres.
"¿Sara?" Fue lo único que pudo decir.
La jovén ni siquiera fue capaz de decir algo.