miércoles 6 de septiembre de 2006

Tierra de nadie

Estos últimos días me las he pasado metido en la escuela. Llego temprano y paso poco más de 10 horas metido allí saliendo únicamente a comer algo al local que se encuentra a espaldas de mi ella.

Oh, si tan solo invirtiera todo ese tiempo en estudiar.

La verdad es que sólo estoy asistiendo a una clase que dura dos horas (Sociopsicología de la Intervención en Grupos.) La otra clase no podría contarla como tal. La profesora ya empezó a dar asesorías individuales y tienes que esperar tu turno por lo que ir los días que no te toca no tiene caso.

Así que todo el tiempo que paso en la escuela lo ocupo en estar vagando por allí con mis camigos checando a las chavas de los turnos intermedio y vespertino además de a las "nuevas adquisiciones" de primer semestre de esos turnos. Por supuesto, tambien mis amigos se dan el tiempo de jugar rayuela y yo puedo asaltar los garrafones de agua que hay en los pasillos bebiendo cuanto me es posible. Hay que desquitar lo que pago de colegiatura.

El día de ayer nos habían dicho que el equipo de uno de nuestros compañeros de clase iba a jugar un partido de futbol rápido en la escuela contra unos chavos de la ENEF en la tarde. Verlo jugar es algo que tratamos de no perdernos, casi siempre que juega hay bronca por alguna razón. En lo que llegaba la hora del partido nos tocó estar en la escuela para disfrutar de una tormenta y mojarnos por sentir que "Si alcazamos a pasar, no esta tan profundo". Rayos, truenos, chavas que gritaban con los truenos, granizo, calles y jardines inundados, charcos en los pasillos, gente resbalandose en los charcos, viento. Todo el paquete.

A pesar de todo, la lluvia terminó justo a tiempo para que el partido se llevara a cabo. Había unos pequeños charcos en la cancha pero eso no iba a detener a nadie, no pudieron trapear los salones, pero eso sí, la cancha ya estaba lista para el partido. Ni siquiera los iba a detener que no había llegado el arbitro. "Esto se va a poner bueno," pensé en cuanto vi que el equipo de mi compañero estaba plagado de las estrellitas del balompie del IMCED reforzados por algunos de los más temibles (por puercos) defensas que han jugado en las canchas de mi escuela. Sin arbitro que los expulsara prometía que veriamos, por lo menos, mucho roce en el juego.

Arrancó el partido. Los locales se pusieron arriba en el marcador con una anotación afortunada de una de las estrellas del IMCED. El equipo se veía confiado, animado, lleno de seguridad en su victoria. Se veían en sus ojos. Este partido sí lo iban a ganar. Que pena que casi inmediatamente los empataron, y antes de terminar el primer cuarto, ya iban perdiendo 3 a 1. Los chavos de mi escuela ni las manitas pusieron.

La frustración empezaba a hacer acto de presencia. Los jugadores de la ENEF pasaban a través de la defensa del IMCED como un cuchillo caliente a través de mantequilla (uy si, la analogia) y el ataque de los locales se veía detenido por un juego defensivo organizado y bien planeado.

Los golpes propios del fútbol comenzaron a intensificarse. Al no haber quien marcara faltas menores sólo se marcaban aquellas muy flagrantes y obvias. El colmillo salió a relucir y las pataditas, codazos, empujones y otras mañas fluyeron con abundancia. El partido se calentaba poco a poco. La porra, que consistia de mis amigos y yo, comenzó a picar a los jugadores con eso comentarios que todos saben que encienden los animos. Una patada al muslo aquí y una zancadillas durisimas allá seguidas de muchos reclamos con el típico empujon de "¿Qué traes güey?" y todo estaba listo para que en cualquier momento se soltaran los golpes.

Y así fue. Bastó con un codazo a la cara de una de las estrellas locales para que ambos equipos se lanzaran con mucho entusiasmo a los golpes, patadas y lo que se pudiera. La porra estaba muy animada tambien, las novia uno de los jugadores no dejaba de alegar que "¡No manches, cómo le diste un codazo!" Mi compañero de porra gritaba que "¡No te pases de verga güey!" Yo, por mi parte, no sabía si fingir que estaba preocupado o seguir disfrutando del pleito desde mi lugar en primera fila. La cancha ya era tierra de nadie y volaban las patadas y los puñetazos que no siempre daban en el blanco.

Al poco rato llegaron algunos profesores de la escuela a intervenir y se calmó todo. El partido se suspendió y no siquiera se llegó al descando que hay entre el segundo y tercer cuarto. Los chavos de la ENEF se fueron y los del IMCED se reunieron por allí a comentar entre risas de lo padre que estuvo todo.

No hubo mucha calidad en el partido, pero eso sí, qué espectáculo. No faltaré al próximo juego. Por nada del mundo.





Escuchando...
Leftfield - Open Up

6 comentarios:

drama.queen dijo...

jajaja esas cosas suelen ser más divertidas que el juego en sí. XD

CC & DC dijo...

mmmm estudias en un reformatio o como se diga jajajajntc, no pues se ve que son futbolistas de corazn heeeee jajajaja, digo en ves de pegarle al bolan prefieren darle a las caras del equipo contrario, el que sean redondas no quiere decir que merescan ser golpeadas, pero bueno se divirtieron por lo visto:S

saludos se divierten:)

Montanito dijo...

que padree, la lluvia, el partido, los pleitos, es un experoencia inolvidable jejejejej


bye zegim

Luthien dijo...

Es que eso de los partidos si se pone bien loco jajaja

Y no has estado en partidos de mujeres, las hormonas se sienten en el aire y se ponen bien locas jaja

Bueno nos ponemos bien locas =P

Zegim dijo...

Drama Queen: Cierto. Sobre todo como se anima el público.

CC & DC: Pues, curiosamente, son muy poco hombres en mi escuela. Eso sí, muy broncudos.

montanito: Recordaré por un tiempo ese partido, antes de la siguiente bronca.

Luthien: Oh sí. Una compañera mia esta en un equipo y aunque de por si ya es muy atrabancada, al jugar se pone peor.

Kike dijo...

¡Ja, ja, ja! ¡Qué gracioso lo que cuentas! ¡Se nota que fue un partidazo! ¡Ja, ja, ja! ¿Quién es su DT: Zidane? ¡Ja, ja, ja! Saludos desde el sur.